Wrong kind of green, 9 de Mayo 2019 Social Engineering, , Whiteness & Aversive Racism
Clive L. Spash: Economía Social y Ecológica
Mayo de 2019
Por Clive L. Spash


Illustration de Joan Wong para Foreign Policy
[Fuente: Why Growth Can't Be Green]

*Contribución solicitada por la Fundación Tellus [Nota: Este breve comentario fue presentado como aportación a una mesa redonda sobre la Gran Transición (Instituto Tellus), basada en el movimiento por el clima, que se abrió con una declaración de Bill McKibben. El debate se centró en estas tres preguntas: ¿Cuál es la situación del movimiento por el clima?, ¿cambio de sistema o cambio de clima? y ¿hace falta un metamovimiento?]

¿UN MOVIMIENTO ECOLOGISTA CAUTIVO?
El movimiento por el clima, como todas las ONG ecologistas, no ha podido escapar de la influencia del neoliberalismo y del control empresarial. Los neoliberales atacan al gobierno al tiempo que pasan por alto el control de las empresas sobre la economía.

En EE.UU. no se habla del alcance de esta influencia en el gobierno (empezando por el Presidente, y no solo por el actual). No se vincula lo social y lo económico con lo ecológico. Falta análisis político, la teoría social brilla por su ausencia y hay escasez de ideas sustanciales como las de los modelos económicos alternativos a los paradigmas de crecimiento económico existentes y de fijación de precios por los mercados.

Esto lleva al movimiento por el clima a proponer incentivos de precios (impuestos, comercio de las emisiones de carbono), el uso de la innovación y de las nuevas tecnologías, la mercantilización de la naturaleza (los ecosistemas como bienes y servicios: el capital natural), la compensación por la pérdida de biodiversidad y por las emisiones de gases de efecto invernadero, además de nuevas medidas cuantitativas de crecimiento como factores progreso.

CAPITALISMO TECNO-OPTIMISTA, CRECIMIENTO VERDE Y NUEVOS PACTOS VERDES
Dejando a un lado las anécdotas personales, el artículo sobre la gran transición de Bill McKibben parece defender un cambio sistémico, pero ¿lo hace realmente? Entre otras cosas, en el artículo se habla de:

- "el movimiento de desinversión [...] con compromisos de dotaciones y otras carteras por valor de unos ocho billones de dólares"
- "Dentro de 75 años, haremos funcionar el mundo con sol y viento porque son gratis." [¿a diferencia del carbón, el gas y el petróleo?]
- "no podemos hacer que el cambio suceda lo suficientemente rápido"
- "las huelgas estudiantiles por el clima se organizan ahora gracias a la inspiración de la sueca Greta Thunberg"
- "la emocionante lucha por un Nuevo Pacto Verde"
- "Si sustituimos los combustibles fósiles por el sol y el viento, se resentirá inevitablemente la actual estructura de poder."
- "Habrá multimillonarios solares"
- “La rápida caída del precio de la energía renovable y el almacenamiento de energía eléctrica es una indicación de que ya se dan las condiciones necesarias para un cambio rápido".

El objetivo es conseguir un gran cambio de la financiación hacia nuevas fuentes de energía, que es básicamente el argumento económico dominante (neoclásico) que defiende que existen alternativas y que los instrumentos del régimen de precios las facilitarán. Esto se basa en la creencia de que estos instrumentos envían las señales correctas y reflejan realmente el coste en recursos en lugar de estar determinados por las relaciones de poder, las normas, las ayudas y la infraestructura pública. Si es barato, tiene que ser bueno; lo que refleja poca o ninguna conexión con la política, con el extractivismo de los recursos o con los límites biofísicos (por ejemplo, los recursos que consumen las tecnologías eléctricas), así como la no necesidad de controlar la demanda en lugar de aumentar la oferta. La tecnología nos salvará, los mercados funcionarán y habrá electricidad "gratis" para todos.

Tras estas afirmaciones parece acechar el mítico e innovador empresario capitalista de la economía neoaustríaca y de la ideología neoliberal. Con el Nuevo Pacto Verde ocurre lo mismo: puede ser capitalizado por multimillonarios emprendedores. En EE.UU. se han propuesto normas especiales para sacar miles de millones del control político y ponerlos en manos de un "comité especial", con lo que podemos imaginar la magnitud de los intereses creados ocultos. La escuela de regulación francesa describe cómo, históricamente, el capitalismo se ha adaptado siempre para dar respuesta a las crisis que crea, permitiendo cambios en la minoría que controla, pero manteniendo un bloque de poder que gobierna a la mayoría. Karl Polanyi ya advirtió hace mucho tiempo de cómo las crisis acaban produciendo beneficios sociales (por ejemplo, "nuevos acuerdos") para evitar el colapso total, los disturbios civiles y la posible rebelión. Cuando esto fracasa, se recurre a la fuerza autoritaria, como se ve en la obsesión por la seguridad y en el ascenso de la derecha política.

Sin embargo, contrariamente a lo que afirma McKibben, no hay nada en las "nuevas tecnologías" que haga cambiar las relaciones de poder político y económico. De hecho, los miles de millones que se están reclamando se destinarán a la inversión para el crecimiento de la economía a través del aumento de la energía industrial "verde" y del suministro de productos al mercado. ¿Qué impide que el dinero vaya al B-Team (que menciona Hans Baer)? ¿Dónde están las nuevas instituciones que van a evitar que los fondos sean gestionados a través de los canales financieros habituales y que caigan siempre en manos de los mismos? ¡La tecnología no crea instituciones, las necesita! 

Las instituciones existentes son las que apoyan el crecimiento económico en las economías modernas. Los más de 3.500 economistas que defienden un impuesto climático y se oponen al cambio estructural, han puesto de manifiesto la prioridad del crecimiento. En la misma línea, Lord Stern es la figura académica que encabeza la Nueva Economía del Clima, un concepto creado por miembros de la élite de Davos, autores de los informes "Better Growth, Better Climate" (Mejor Crecimiento, Mejor Clima), que han mostrado expresamente su principal preocupación: “si no se aborda el cambio climático, a largo plazo será el propio crecimiento el que estará en peligro." Los multimillonarios y las empresas son plenamente conscientes de que el cambio está llegando, por eso, desde la Cumbre de la Tierra de Johannesburgo (2002) han estado ejerciendo presión sobre el clima y el medio ambiente y fueron una fuerza dominante en la cumbre de París. También llevan mucho tiempo tratando de controlar el movimiento de protección del medioambiente para su propio beneficio.

Los inversores "inteligentes" ya están apoyando el movimiento Rebelión contra la Extinción y a Greta Thunberg. A Greta se la venera y elogia; ha sido recibida por la élite internacional y la de Davos, que aspiran a utilizarla para obtener ingentes cantidades de fondos. Greta recibirá premios y reconocimientos, siempre que les siga el juego. Cabe preguntarse cómo una niña atrae repentinamente la atención de los medios de comunicación internacionales y se le da acceso a las personas más poderosas del planeta: ¿por qué no se la ignora como a todos los manifestantes que llevan décadas diciendo exactamente lo mismo que ella?

Greta es claramente una nueva vedette de la ecología, una sola persona que sirve para evitar que se preste atención a otras organizaciones; útil siempre y cuando señale a las personas correctas (por ejemplo, políticos, “gobierno”) como los responsables del desaguisado (desviando la atención de las grandes empresas), y apoye la financiación de la “Nueva Economía“, basada en la innovación, la tecnología, los nuevos mercados y el crecimiento económico. Los medios de comunicación pueden minimizar y omitir todo lo que sea crítico con el sistema y la economía de crecimiento e informar solo sobre lo que beneficie a los intereses financieros, pero si se vuelve “política”, no hay que extrañarse de que se convierta en una china en el zapato y quieran deshacerse de ella.

La Rebelión contra la Extinción (RX) es igualmente útil. No reivindica ningún programa político, por lo que es, obviamente, una reivindicación falsa, o incluso fraudulenta. Están comprometidos con una lucha de poder, ¿pero en nombre de quién? Impulsan una "emergencia climática" que requiere una inversión de miles de millones ¿para quién y bajo qué proceso político de adjudicación? Reclaman la necesidad de un "foro cívico", pero ¿a quién representa y qué reivindica? La preocupación sincera por el clima y la honradez de los individuos que se unen a la RX no tiene por qué ser más cuestionada que la de Greta. Sin embargo, es evidente que aquí se están llevando a cabo juegos políticos que sus miembros parecen ignorar, casi deliberadamente. ¿A quién se opone la Rebelión contra la Extinción y dónde está el análisis político de la estructura de poder que se necesita cambiar?, ¿qué cambio buscan exactamente?, ¿una Rebelión contra la Extinción, no contra el capitalismo empresarial y de Estado?

Lo que está ocurriendo ahora mismo parece ser un caso clásico de revolución pasiva. Cuando el poder hegemónico se ve amenazado, capta a los líderes de los movimientos y los neutraliza llevándolos a los círculos de poder para disuadirles de sus reivindicaciones de un cambio revolucionario radical. El objetivo es provocar la división entre los movimientos y sus exigencias, separando lo pragmático de lo radical, formando nuevas alianzas con los más pragmáticos e incorporando así el lenguaje del movimiento radical a sus propias demandas "pragmáticas". Las élites amenazadas crean movimientos y líderes que han captado, y adoptan el lenguaje de los rebeldes, pretendiendo así abordar sus mismas preocupaciones. Los que se unen a ellos pueden decir que son más "pragmáticos" porque están conectados con los poderosos y así pueden salvar el sistema. Esto no es nuevo, hace décadas que las ONG fueron captadas y se adhirieron al nuevo pragmatismo medioambiental, pero los últimos movimientos son más evidentes porque lo que está en juego es cada vez mayor.

¿Y AHORA QUÉ?
El movimiento por el clima se debate entre restablecer otra fase de crecimiento económico competitivo y realizar una reforma económica y política radical a través de la transformación social y ecológica. La tendencia actual es hacia lo primero y lo seguirá siendo mientras las fuerzas potenciales de cambio gobiernen a través de las empresas y sigan comprometidas con el productivismo, el materialismo equitativo y el nacionalismo. El movimiento por el clima es una amenaza real para las élites poderosas y esa es la razón por la que se están infiltrando en los movimientos para invitarlos a tener "un asiento en la mesa". El cambio climático ha sido y está siendo utilizado para borrar de la agenda todos los demás temas medioambientales e imponer "soluciones” únicas a problemas sistémicos.

Cualquier ONG medioambiental, como cualquier economista, que se precie de no estar contaminado por la política resulta muy ingenua o poco fiable y posiblemente sea ambas cosas. ¿Puede convertirse el Nuevo Pacto Verde en un acuerdo de decrecimiento o de postcrecimiento que no esté controlado por una élite? ¿Se puede concienciar a los ecologistas bien intencionados que hacen campaña a favor de soluciones neoliberales, y que van a la cárcel por razones equivocadas, de la manipulación empresarial y el poder político?

El mundo del activismo y el ámbito académico tienen que colaborar más estrechamente. La solidaridad podría comenzar con la búsqueda de un entendimiento común entre la estructura del sistema político y el económico. Conectar ese entendimiento con la realidad biofísica también significa deconstruir la economía de crecimiento y no refundarla como economía "verde" basada en las míticas fuentes de energía gratuitas y la benevolencia de los multimillonarios.

Atentamente,
Clive L. Spash, 9 de mayo de 2019, Viena
Clive L. Spash es un economista ecológico. Actualmente ocupa la Cátedra de Políticas Públicas y Gobernanza en la Universidad de Economía y Empresa de Viena, nombradaen 2010. También es Editor Jefe de la revista académica Environmental Values. Ha estado trabajando en el cambio  climático como economista desde finales de los años 80 y se ha dedicado a cuestiones ambientales desde los años 70. Su sitio web personal es https://www.clivespash.org/

Traducido por Ana Calahorra para CAS