Exposición a dioxinas y riesgo de cáncer en el estudio de salud de las mujeres de seveso, Diciembre 2017.

En la revista Covibar La Voz de los Socios editada por la cooperativa Covibar de Rivas está publicando bajo el título "Incineración y salud" una serie de artículos informativos del grupo Geis-Madrid del que ahora publicamos el correspondiente a su número de diciembre de 2017.

Texto del artículo:

Desde el grupo GEIS Madrid (Grupo de Estudios Incineración y Salud), formado por médicos y sanitarios, damos lasgracias a Covibar por facilitarnos los medios para informar a la población de Rivas sobre las repercusiones en la salud de la población de determinados factores medioambientales. Publicaremos una serie de resúmenes de estudios científicos sobre la incineración y salud. Como es conocido, las incineradoras vierten al ambiente dioxinas, furanos, metales pesados… todos ellos elementos que han sido objeto de interés por su probable repercusión en la salud de los seres vivos.

Traducido, resumido y adaptado del artículo original “Dioxina Exposure and Cáncer Risk in the Seveso Women’s Health Study” de Marcela Warner, Paolo Mocarelli, Steven Samuels, Larry Needham, Paolo Brambilla, and Brenda Eskenazi. Publicado en Environmental Health Perspectivas, volumen 119, número 12. Diciembre de 2011.

El compuesto 2,3,7,8 - tetraclorodibenzo-p- dioxina (TCDD o dioxina) es un contaminante ambiental ampliamente distribuido. Ya en 1997, la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC, de sus siglas en inglés), clasificó al TCDD como carcinógeno para humanos. En 2009 se encontraron aún más pruebas de su implicación en el desarrollo de tumores de distintos tipos en humanos. El 10 de julio de 1976, cerca de Seveso, Italia, tuvo lugar una explosión en una planta de elaboración de triclorofenol. Como consecuencia hasta 30 kg de TCDD se depositaron en un área de 18 km², los mayores niveles conocidos en una zona de residencia de población humana. Esta área se dividió en cuatro zonas basándose en los niveles de TCDD medidos en el suelo (A, B, R, no ABR). Diferentes estudios epidemiológicos se han llevado a cabo en este lugar. Pesatori y colaboradores, en 2009, publican resultados de un estudio donde, después de 20 años la incidencia cáncer (de todas las localizaciones en general), entre los residentes de la zona más expuesta se encuentra aumentada (no significa). Consonni y colaboradores, en 2008, encuentran también incrementada (esta vez de forma significativa) la mortalidad por cáncer en la zona A. La exposición a dioxinas en estos estudios ecológicos se basó en el lugar donde vivían las personas afectadas, no se midió la exposición de cada persona en particular.

El Estudio de Salud de las Mujeres de Seveso (SWHS, siglas de su nombre inglés) se centró en la población femenina que residía alrededor de Seveso en el momento de la explosión de 1976. Se eligieron mujeres que tenían entre 0 y 40 años en el momento del suceso, que habían residido en las zonas más contaminadas A o B y de las que se habían conservado muestras de sangre extraídas cerca del momento del accidente. Estas mujeres representaban la mayor población femenina de la que se conocía su exposición individual a TCDD.

Los autores de este artículo que presentamos aquí (publicado en 2011), previamente, entre 1996 y 1998, usando datos del SWHS, examinaron la asociación entre niveles individuales de TCDD y el riesgo de cáncer 20 años después de la exposición, en 1996. En este primer estudio participaron 981 mujeres. Se les realizó una entrevista personal y a un grupo se le realizó examen ginecológico y ecografía transvaginal. En la entrevista se les preguntaba por trastornos reproductivos, embarazos, uso de hormonas, uso de otra medicación o suplementos, historia fa- miliar de cáncer, presencia de menopausia, concurrencia otros factores de riesgo (consumo de alcohol, tabaco…), factores sociales (educación, ocupación laboral, nivel de ingresos). Se les interrogaba sobre si habían sido diagnosticadas de cáncer. Si su respuesta era “sí”, su historial médico se revisaba por un patólogo experto en oncología. 21 mujeres habían sido diagnosticadas. Los niveles individuales de TCDD se obtuvieron de esas muestras de sangre que se habían extraído poco después de la explosión y que se habían conservado en condiciones óptimas. Había muestras extraídas en distintos momentos, la mayoría en 1967. Los niveles de TCDD se dividieron 4 categorías. Como (no lo olvidemos entre tanto dato) se estudiaba el riesgo de cáncer, se tuvieron en cuenta para realizar el análisis, muchas otras condiciones relacionadas con el cáncer que podían influir en el resultado. Entre otras: edad del primer embarazo, lactancia, historia familiar de cáncer, edad de la menarquia, edad de la menopausia, índice de masa corporal, uso de anticonceptivos orales, edad en el momento de la explosión, uso de terapia hormonal sustitutiva, consumo de tabaco, de alcohol…

Con todas estas variables se realizaron diferentes análisis estadísticos con métodos adecuados. Incluso hicieron una valoración considerando sólo las muestras obtenidas entre 1976 y 1977 para ser más exactos, y otra en la que las mujeres que no habían podido participar en el estudio se tenían en cuenta considerándolas como libres de cáncer.

El resultado obtenido fue que había un incremento (no significativo) de padecer cualquier tipo de cáncer asociado a niveles de dioxinas en sangre multiplicados por 10. Encontraron también un incremento (significativo) de padecer cáncer de mama para esos mismos niveles de dioxinas en sangre.

Cuando se hizo este primer estudio (1996-1998), 20 años después de la explosión, las mujeres eran aún relativamente jóvenes, en torno a los 40 años, por lo que los autores decidieron seguirlas y volver a evaluar el riesgo en 2008. Se procedió del mismo modo. De las 981 mujeres participantes en el estudio previo, en esta segunda evaluación siguieron 833 (algunas habían fallecido, otras no pudieron ser localizadas). Además de la entrevista personal se les preguntó acerca de sus hábitos nutricionales y en grupo se realizaron densitometrías óseas. Por supuesto se tuvieron de nuevo en cuenta otros factores que pudieran haber influido el desarrollo de cáncer. Durante este segundo periodo de seguimiento 45 mujeres más fueron diagnosticadas de cáncer. En total 66 mujeres (6,1%) de las que participaron en el SWHS padecieron un cáncer. La media de edad en el momento del diagnóstico fue 48,8 años y tenían en el momento de la explosión una media de 25,5 años. Y otro dato: la media de años que habían pasado desde el momento del accidente hasta el diagnóstico fue de 23,4 años (siendo el intervalo más corto de 7 años). El cáncer de mama fue el más frecuente (33 casos), seguido por el de tiroides (7 casos). La mayoría de los cánceres de mama aparecieron antes de la menopausia. Comparando el número de casos de cáncer de mama con los esperados según el registro de 2010 de la Asociación Italiana de Cáncer, hay un exceso de 6 mujeres con cáncer de mama.


Los resultados de este segundo seguimiento y análisis de los datos fueron el hallazgo de un incremento (no significativo) del riesgo de padecer cáncer de mama asociado a niveles en dioxinas en sangre multiplicados por 10, y un incremento (significativo) del riesgo de padecer cualquier tipo de cáncer asociado a esos mismos niveles. También se encontró relacionado el incremento del riesgo con mayores niveles de dioxinas en sangre.

La validez de estos hallazgos se refuerza porque el resultado no varía después de tener en cuenta potenciales factores de confusión. La consistencia de los resultados alcanzados en diferentes estudios también apoya la validez de las conclusiones.

Los autores publican este estudio en 2011 y sus resultados coinciden con otros previos que ya sugerían está asociación entre exposición a dioxinas y riesgo aumentado de sufrir un cáncer. La ventaja de su estudio es que contaron con datos individuales de exposición a dioxinas (los niveles en sangre). Concluyen el artículo indicando que es necesario un seguimiento más largo para valorar la asociación de esta exposición con cánceres en localizaciones precisas.

De nuevo otro potente estudio viene a apoyar el poder carcinógeno de las dioxinas…
 
Dolores Pérez Rojas. Médico de familia.

NOTA: Cuando en estadística se habla de no significativo: la estadística te da pistas, pero no lo es todo. Hay que distinguir entre estadísticamente significativo y clínicamente significativo, un aumento de 10 veces en una muestra pequeña puede no ser estadísticamente significativo, pero nos debe picar la curiosidad y ser cautos para seguir estudiando el tema con detenimiento.