(2019-01-31) La exposición a contaminación por partículas finas produce tantas muertes como los cánceres de mama y pulmón

Las PM2.5 son partículas en suspensión de menos de 2,5 micras. Son producto sobre todo, de las emisiones de vehículos y de procesos de combustión industrial. No son medidas ni monitorizadas en la mayoría de las ciudades. Y tienen una gran capacidad de penetración en las vías respiratorias.

Una investigación reciente cuantificó el impacto global de las PM2,5 en la esperanza de vida. Utilizando datos del proyecto Carga Mundial de Enfermedad y métodos actuariales de tablas de vida estándar, se estimaron los descensos globales y nacionales en la esperanza de vida que pueden atribuirse a las partículas finas (PM2.5) del medio ambiente para 185 países.

Así, en 2016, la exposición a las PM2,5 redujo la esperanza media de vida al nacer en ∼1 año. Con reducciones de ∼1.2-1,9 años en los países más contaminados de Asia y África.

Si las PM2.5 en todos los países cumplieran con la Guía de Calidad del Aire de la OMS (10 μg m-3), la esperanza de vida podría aumentar en una mediana ponderada de 0.6 años. Un beneficio de una magnitud similar a la de erradicar el cáncer de pulmón y de mama.

Otros factores de riesgo importantes a nivel mundial para la reducción de la esperanza de vida son: los riesgos dietéticos (2,7 años), el tabaquismo (1,8 años), el agua insalubre y el saneamiento (0,57 años) y las relaciones sexuales sin protección (0,37 años). Globalmente, los cánceres serían responsables de la reducción de esperanza de vida en ∼2.4 años. En el sur de Asia, la reducción de la esperanza de vida por las PM2.5 (1,6 años) supera sustancialmente el impacto combinado de todos los cánceres (1,3 años).

Las tasas de enfermedades de fondo modulan el efecto de la contaminación atmosférica sobre la esperanza de vida. Por ello, las altas tasas de enfermedades cardiovasculares específicas de la edad en muchos países de ingresos bajos y medios contaminados, amplifican el impacto de las PM2.5 sobre la supervivencia.

Además, la contaminación del aire tiene un efecto desproporcionado en los ancianos. Reduce la esperanza de vida principalmente al aumentar la probabilidad de muerte por encima de los 60 años. Así, en todo el sur de Asia, la probabilidad de sobrevivir entre los 60 y los 85 años habría sido un 20% mayor, si se hubiera eliminado la exposición a PM2,5 como factor de riesgo de mortalidad.

En resumen, la reducción de la contaminación atmosférica en los países en todos los niveles de desarrollo económico (mediante medidas reales de prevención) , podría dar lugar a un aumento sustancial de la esperanza de vida. Y este sería comparable a la reducción de otras amenazas bien conocidas para la salud pública.

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