(2018-02-27) Alertan sobre los contaminantes provenientes de productos domésticos de uso diario

Según una investigación reciente, las sustancias químicas volátiles procedentes de productos de limpieza y cuidado personal, perfumes, pinturas y pesticidas pueden estar contaminando el aire tanto como los vehículos.

Los compuestos orgánicos volátiles (COV) contribuyen a la formación de ozono y de las partículas finas del aire que constituyen el esmog (la suciedad de la atmósfera urbana), que está relacionado con problemas de salud, desde el asma hasta enfermedades cardíacas.

Históricamente, el tráfico rodado ha sido el responsable de la emisión a la atmósfera de estos compuestos, así como de los óxidos de nitrógeno. Pero nuevos estudios demuestran que niveles significativos de compuestos orgánicos volátiles también proceden de los productos domésticos y comerciales de uso diario en los domicilios.

En 2010, en un extenso esfuerzo de muestreo del aire de la ciudad por parte de la Oficina para la Administración Nacional de la Atmósfera y los Océanos (NOAA), se encontraron niveles sorprendentemente altos de ciertos compuestos orgánicos volátiles, los cuales no podían vincularse a los vehículos. A partir de entonces, investigadores norteamericanos comenzaron a estudiar otras fuentes de contaminación, tomando muestras de aire en espacios interiores y exteriores para probar su hipótesis: que los productos químicos contribuyen al esmog. A ello unieron datos recopilados por la Junta de Recursos del Aire de California sobre la composición química de artículos de uso diario, como productos de limpieza para el hogar, líquidos para los lavados en seco, quitaesmaltes y tintas de impresión.

Analizaron sus muestras de aire para una amplia gama de compuestos que probablemente se originaron a partir de estos productos. Los investigadores también calcularon la proporción de compuestos orgánicos volátiles de productos, como jabones y productos de limpieza, que terminan en el aire en vez de ser arrastrados por el desagüe.

Según los investigadores, estos productos químicos difieren de las emisiones de los vehículos, ya que “están diseñados para evaporarse, y una vez en el aire, los compuestos pueden escapar al exterior, donde una serie de reacciones los transforma en ozono y partículas finas que pueden afectar negativamente a la salud.

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