(2015-11-23) La tasa de mortalidad infantil en el Reino Unido es casi el doble que la de Suecia

Según un estudio, publicado en la revista Archives of Disease in Childhood, que compara la tasa de mortalidad en niños en edad preescolar en Suecia y en el Reino Unido, la tasa de mortalidad en este último país es dos veces mayor que la de Suecia, lo que puede explicarse en parte por las desigualdades sociales.

Una de las razones por la que se comparan estos dos países es porque Suecia tiene una de las tasas de mortalidad infantil más bajas, dato que Unicef considera esencial como barómetro de la salud infantil. Otra es porque ambos países tienen niveles de desarrollo social y económico similares y atención sanitaria primaria gratuita, a la que dedican la misma cantidad de su Producto Interior Bruto (GDP), alrededor de un 8%.

El estudio revela que en el Reino Unido murieron 614 niños menores de 5 años de cada 100.000, mientras que en Suecia murieron 328. Las causas principales de de mortalidad en Reino Unido fueron complicaciones derivadas de partos prematuros, anomalías congénitas e infecciones. La primera de las tres causas enumeradas, es un factor de mortalidad 13 veces mayor en este país que en Suecia.

Imti Choonara, profesor emérito de la cátedra de salud infantil de la universidad de Nottingham y coautor del estudio, señaló que la principal causa de muerte son los nacimientos prematuros y que las desigualdades socioeconómicas son uno de los factores que los provocan. Una sociedad con grandes desigualdades genera peores resultados sanitarios.

La alta tasa de mortalidad debida a la prematuridad en Reino Unido (138,5 de cada 100.000 niños comparados con los 10,1 de Suecia) no es un reflejo de la calidad de los cuidados intensivos neonatales sino de factores sociales que inciden negativamente en la salud e implican un gran número de embarazos no lleguen a término. De hecho, en Suecia la tasa de prematuros ha permanecido estable mientras que en el Reino Unido ha seguido aumentando.

El estudio se ha basado en datos de natalidad recogidos en ambos países entre 2006 y 2008. Se analizó el número de nacimientos y el índice de mortalidad por anomalías congénitas e infecciones y se llegó a la conclusión de que los niños y los bebés nacidos en el Reino Unido, en comparación con los nacidos en Suecia, corrían más riesgo de morir a consecuencia de enfermedades curables, como la meningitis y la septicemia.

Esta conclusión llevó a los autores a sugerir que se emplearan más medios para descubrir las causas de desatención sanitaria de los recién nacidos, en lugar destinar los recursos a probar nuevos medicamentos. También sugirieron que, como ocurre en Suecia, se mejorara la formación en pediatría de los generalistas en el Reino Unido.
La tasa de mortalidad infantil en Reino Unido no es solo mayor que en Suecia, sino también superior a la de otros países europeos, como Francia o España.

Neena Modi, presidenta del Royal College of Paedriatics and Child Health, sostiene que esta gran diferencia en los índices de mortalidad puede deberse a diferencias en el sistema de registro y codificación de los bebés prematuros fallecidos tras haber sobrevivido solo unos minutos.

Añadió que el mensaje principal de este estudio es la necesidad de inversión y compromiso por parte del Sistema Nacional de Salud para asegurar la disponibilidad, la calidad de datos y la coherencia del enfoque analítico para que “las manzanas se comparen con manzanas y las peras con peras”

La ministra de salud, Jane Ellison precisó que estos datos son de hace casi 10 años y que, desde entonces, se ha invertido en el programa Each Baby Counts (cada bebé cuenta) para prevenir las muertes prematuras. Señaló, además, que se está haciendo una campaña de sensibilización para que las mujeres sean conscientes de la importancia de una dieta saludable y reduzcan el consumo de alcohol y tabaco durante el embarazo. También se ha aumentado el número de matronas y asistentes sociales y se ha invertido en la formación de médicos de familia para que todos los niños nazcan con todas las garantías.

“La mortalidad infantil está disminuyendo”, reconoce la ministra, “pero se debe hacer más: tenemos un programa de vacunación nacional de categoría mundial que salvará muchas vidas al año y aún se salvarán más cuando se desarrolle la primera campaña nacional de vacunación contra la meningitis B, financiada con fondos públicos, que comenzó en septiembre del 2015”

Traducido por Ana Calahorra para CAS

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