(2015-12-17) Contaminación: nanotubos de carbono en los pulmones de los niños parisinos

En las vías respiratorias de los niños parisinos se han encontrado nanotubos de carbono. Es la constatación irrefutable que mi equipo de investigación y yo mismo hemos realizado y publicado en la revista EBioMedecine.

En vísperas de la celebración de la Conferencia del Clima de París, esto ya no es una novedad: el aire de las ciudades está contaminado. Entre los contaminantes que respiramos hay partículas finas de menos de 2,5 micrómetros de diámetro que penetran en las vías respiratorias. Estudios recientes han demostrado que una exposición crónica a partículas, incluso en una concentración inferior a la recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), podrían ser la causa de problemas graves de salud, como riesgos cardiovasculares, problemas respiratorios, diabetes o cáncer de pulmón. Una exposición más episódica propiciaría la aparición de problemas respiratorios como el asma.
Equipo francoamericano

Mi equipo de investigación de la Université Paris-Sud y yo mismo, en colaboración con los médicos del centro del asma del grupo hospitalario Trousseau-La Roche Guyon (APHP), cn compañeros de la Université Paris Diderot y con colegas estadounidenses de la Rice University (Houston), hemos realizado un estudio para tratar de describir las partículas presentes en las vías respiratorias de los niños.

Para ello, empezamos por observar las muestras congeladas de líquidos de lavados broncoalveolares recogidos entre 2007 y 2011, tras la realización de pruebas de detección del asma en 64 niños asmáticos parisinos (36 niños y 28 niñas), de entre 2 meses y 17 años. Tomamos la decisión de efectuar nuestras investigaciones en este tipo de pacientes porque el lavado broncoalveolar se practica de forma rutinaria en Francia para el diagnóstico y el tratamiento del asma, si bien resulta demasiado invasivo para efectuarlo en individuos con buen estado de salud.

Dado que las partículas finas son demasiado pequeñas para analizarlas con microscopios ópticos, nos vimos obligados a emplear métodos más potentes, como la microscopia electrónica por transmisión de alta resolución y el análisis por espectroscopia de rayos X por dispersión de energía.

¿Cuáles han sido los resultados?
Las observaciones no han dejado lugar a dudas: la totalidad de las muestras contenía partículas finas, incluidos numerosos tallos de un diámetro comprendido entre 10 y 60 nanómetros (un nanómetro es una milmillonésima parte del metro) y varias centenas de nanómetros de longitud: los nanotubos de carbono.

Como la congelación provoca la muerta de las células que se desea observar, decidimos efectuar una segunda serie de pruebas, esta vez con muestras recientes, con células pulmonares intactas, tomadas tras el lavado broncoalveolar de cinco niños de entre 12 meses y 5 años, elegidos de forma aleatorizada. El resultado fue el mismo, con la presencia de los citados nanotubos de carbono en las células.

Para determinar el origen de estas partículas finas, nos situamos sobre el terreno para efectuar tomas de residuos de catalizadores de coches y del polvo de las ventanas de la segunda planta de un edificio situado en la carretera nacional, de tráfico muy intenso, que atraviesa Antony (Hauts-de-Seine) y de las ventanas de la quinta planta de un edificio situado en una calle tranquila de una zona residencial de Nanterre (Hauts-de-Seine).
Una vez recogidas las muestras, las sometimos al mismo protocolo de observación que las muestras humanas. Los nanotubos de carbón estaban presentes, en cantidad elevada, en la totalidad de las muestras. Esto se debería a la combustión del carburante y al paso del humo por los catalizadores.

Una toxicidad aún incierta
Aunque no se haya demostrado claramente la toxicidad específica de los nanotubos de carbono, lo que sí es cierto es que están presentes tanto en las vías respiratorias de los niños asmáticos como en las de personas sanas.

Un estudio informaba de la presencia de nanotubos de carbono, sin ofrecer la prueba formal, en los pulmones de las víctimas de los atentados del World Trade Center, debido a la inhalación de humos de combustión de materiales. Pero nuestro trabajo es el primero que ha demostrado que todos estamos expuestos, de forma crónica, a los nanotubos de carbono del aire, consecuencia de las actividades humanas. Por lo tanto, hay que seguir estudiando este asunto.

Fathi Moussa.Catedrático de Química Analítica, Université Paris Sud – Université Paris Saclay

Traducido para CAS por Marisa Delgado
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