(2016-04-07) Jubilados japoneses abocados al robo para subsistir
El sistema penitenciario japonés está al borde de una crisis presupuestaría provocada por razones demográficas, la disminución de las prestaciones sociales y el surgimiento de un nuevo tipo de villano: el jubilado reincidente, un caco canoso desesperado por acabar entre rejas, según los estudiosos de este tema.
Las estadísticas sobre delincuencia muestran que el 35% de los robos en tiendas los cometen personas mayores de 60 años. En este grupo de edad el 40 por ciento de los infractores reincidentes ha cometido el delito más de seis veces.
El informe concluye que hay sobradas razones para sospechar que la oleada de este tipo de delitos responde, en particular, a la intención de los delincuentes de acabar en una institución penitenciaria que les ofrece comida gratis, alojamiento y atención sanitaria.
Las cifras muestran una realidad sórdida que justifica la reincidencia de los futuros presos: aun con una dieta frugal y con un alojamiento cutre, los gastos de manutención de un jubilado japonés con ahorros mínimos superan (según un estudio sobre la economía de la delincuencia entre personas mayores) en un 25 por ciento la exigua pensión anual básica de 780.000 yenes (6.900 dólares) que perciben del Estado.
El robo de un bocadillo de 200 yenes puede suponer una condena de dos años de cárcel, señalan los expertos, y un coste de 8,4 millones de yenes para el Estado.
Traducido por Ana Calahorra para CAS
