(2016-05-16) El patrón de las resonancias privatizadas de Valencia usa testaferros para una 'offshore' en Panamá

Vicente Saus, el propietario de Exploraciones Radiológicas Especiales (Eresa), la principal beneficiaria del jugoso contrato de resonancias magnéticas de la Generalitat valenciana, controla una sociedad anónima en Panamá constituida hace algo más de dos años a través de testaferros radicados en el país caribeño conocido por sus ventajas fiscales y sus facilidades para ocultar los movimientos financieros y la identidad de los verdaderos propietarios de este tipo de mercantiles. Saus, investigado por la Fiscalía de Delitos Económicos de Valencia y por la Agencia Tributaria por presuntos delitos de fraude fiscal y fraude en subvenciones, no recurrió para poner en marcha su propia estructura societaria 'offshore' a los servicios de Mossack Fonseca (a cuyos documentos han tenido acceso El Confidencial y La Sexta en el marco de la investigación de los papeles de Panamá, coordinada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y el diario alemán 'Süddeutsche Zeitung') sino a Arias, Fábrega & Fábrega (Arifa), otro de los grandes bufetes especializados en montar 'holdings internacionales vinculados a paraísos fiscales, con oficinas en Panamá, Islas Vírgenes Británicas, Hong Kong, Suiza o Luxemburgo.

El 26 de septiembre de 2013, dos representantes del bufete, Luis Alberto Rodríguez y Boris Javier Ávila, constituyeron ante el notario panameño Luis Fraiz Docabo la sociedad anónima Desarrollos Servicios Sanitarios Latam, con un capital de 1.000 dólares estadounidenses. Según la escritura de constitución a la que ha tenido acceso El Confidencial a través de los registros panameños, los representantes situaron como “directivos” de la empresa a Vicente Saus, su mujer Mari Carmen Cano Revert y sus hijas Lorena Saus y María Saus, aunque evitaron reconocerlos como dueños de la sociedad anónima, una figura jurídica que en Panamá permite asegurar la propiedad a quien posee físicamente las acciones. Así quedó reflejado en la propia escritura, que aunque situaba a Arias, Fábrega & Fábrega como “agente residencial”, otorgaba todos los derechos de voto a “los tenedores de las acciones”.

En un comunicado remitido a través de una agencia de comunicación tras ser contactada la empresa Eresa por El Confidencial, los responsables de la misma admitieron la existencia de la sociedad panameña, aunque enmarcaron su nacimiento en una estrategia de “expansión en el continente americano”. Eresa “está presente en Canadá, Costa Rica, Panamá, México y Perú, y con delegaciones en Colombia y Chile. También está presente en Rusia”, explicaron. Sin embargo, en el mismo texto admiten que el grupo sanitario todavía no desarrolla ningún tipo de actividad en Panamá.

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