(2016-09-30) Canadá, Quebec. Los medicos avisan de que las listas de espera se dispararán si se prohibe la atención privada ambulatoria
Las federaciones de médicos dicen temer que si el ministro de Sanidad Gaétan Barrette hace lo que prometió y no paga a sus miembros ni “un céntimo” en compensación por la pérdida de ingresos que supone la abolición de los gastos suplementarios, ciertos gabinetes privados cierren sus puertas y las listas de espera hospitalarias se alarguen considerablemente.
El ministro por su parte apuesta por la “buena fe” de los médicos, que les incitará a seguir viendo pacientes en sus gabinetes. Barrette no tiene, por lo demás, la intención de reembolsar los gastos suplementarios pagados por los pacientes que han interpuesto dos recursos colectivos.
Fin de una práctica histórica
En la tarde del pasado miércoles, el ministro anunció que los "gastos suplementarios" estarán prohibidos por reglamento a partir de enero. Ayer, la doctora Diane Francoeur, presidenta de la Federación de médicos especialistas del Quebec (FMSQ) recordó que, desde el “giro ambulatorio” [sustitución de ciertos tipos de atención en contexto hospitalario por cuidados a domicilio o en gabinete privado], los gobiernos sucesivos han suprimido gradualmente cada vez más servicios hospitalarios sin proponer soluciones de recambio. Ciertos médicos abrieron entonces gabinetes privados y empezaron a practicar intervenciones que no eran accesibles en el hospital.
Cuestión de dinero [Se trata efectivamente de une escaramuza financiera entre empresarios hipócritas y gestores políticos que agitan el falso y obligatorio estandarte del bienestar del paciente].
La remuneración de los médicos que ejercen en gabinete se aumenta de un 30 % para ayudarles a cubrir sus gastos de local y de administración. Pero en ciertas especialidades no basta para absorber los gastos de equipamiento, añade Diane Francoeur. Puesto que la ley prohíbe facturar al paciente los gastos tecnológicos, algunos médicos ha adoptado prácticas como la que consiste en reclamar hasta 300 $ por la aplicación de gotas oftálmicas, lo que provocaba el descontento de numerosos pacientes. “Comprendemos muy bien que los pacientes deploren tener que pagar en gabinete por servicios que son gratuitos en el hospital. [Aunque evidente, el mito de la gratuidad de los servicios públicos parece resistir a los asaltos del sentido común] Pedimos desde hace diez años que se resuelva el problema.”
El ejemplo de la fisiatría
El ministro zanja un problema que se plantea desde hace años, pero hay que esperarse que haya efectos perversos, comenta el doctor Marc Filiatrault del Instituto de fisiatría del Quebec. Filiatrault y sus colegas tratan a 10.000 pacientes en su gabinete de la calle Sherbrooke, sobre todo aliviando con inyecciones a quienes padecen de hernia discal. “En el hospital sólo dispongo de media hora por semana y no puedo ver más que 700 pacientes al año… Hemos abierto nuestro gabinete porque estábamos hartos de las largas listas de espera y de ver sufrir a los pacientes. Los pacientes del Instituto son tratados en una sala aislada con plomo y equipada entre otras cosas con un fluoroscopio. La instalación cuesta en torno a un millón de dólares, a lo que hay que añadir los gastos de personal. En el hospital, Filiatrault recibe 66 $ por tratamiento, y 91 $ en su gabinete — suma que no basta para cubrir todos los gastos, de modo que, por ahora, sus pacientes tienen que desembolsar 237 $. “Si se nos impide facturar, no podremos seguir atendiendo en el Instituto. Volveremos al hospital y la lista de espera se disparará. Será triste porque nos pacientes sufren mucho.”
Un asunto complejo
En conferencia de prensa, la FMSQ acusa al ministro de banalizar una temática compleja. Francoeur asegura que los médicos estarían dispuestos a asumir gastos suplementarios come la gotas oftálmicas y el óxido de zinc que sirve para eliminar las verrugas. “Pero en matera de equipamientos habrá que discutir si no se quiere poner en peligro la atención pública. La presidenta considera que hay manera de resolver el conflicto. Como lo hace ya en radiología, el gobierno podría financiar en parte los equipamientos costosos de los gabinetes. Y se podría también optimizar el acceso a la tecnología hospitalaria. “Pero todo ello necesita discusión y planificación.”
Cero compensación, repite Barrette
El ministro calcula que los gastos suplementarios facturados a pacientes se cifran en torno a 80 millones, mientras que el precio de costo sería de 10 a 13 millones. Repitió ayer que no estaba “en modo compensación”. Louis Godin, presidente de la federación de médicos de atención primaria del Quebec (FMOQ), estima también que sin mecanismo de compensación, las listas de espera hospitalarias se alargarán sin duda alguna. Los detalles del nuevo reglamento se darán a conocer el 28 de septiembre. Las federaciones esperan que habrá dialogo de aquí a entonces.
De reembolsar, nada — añade el ministro
Barrette no tiene la intención de devolver a los reclamantes de los dos recursos colectivos el importe de los gastos suplementarios que hubieron de pagar, pese a que ha decidido de prohibir dicha facturación, reconociendo que ciertos médicos habían obtenido así “beneficios que podrían considerarse indebidos”. Para el gobierno, la prohibición de tales gastos no equivale a confesar que eran ilegales. “Los gastos suplementarios estaban permitidos y la situación era un tanto brumosa. Se prohíben a partir de enero”, explica Julie White, jefa de prensa del ministro.
El abogado de los pacientes lo ve de otra manera
Según Cory Verbauwhede, que ha interpuesto los dos recursos colectivos, el gobierno se expone más que nunca a reembolsar los millones facturados a pacientes. […] Los recursos atacan a la Administración del seguro sanitario del Quebec, al gobierno y a un centenar de clínicas. El abogado calcula que miles de pacientes han pagado semejantes gastos y que millones de dólares están en juego. El anuncio del ministro refuerza “absolutamente” la posición de los reclamantes. “En cuanto le oímos hablar de beneficios indebidos – dice Verbauwhede – se lo comunicamos al juez.”
Un precedente significativo
El gabinete de Verbauwhede ha ganado ya un recurso colectivo contra el gobierno quebequense en 2013 por gastos suplementarios impuestos durante tratamientos de degeneración macular. “Se probó que sea habían facturado 12 millones y obtuvimos 6. Es el gobierno – es decir, los contribuyentes – quien pagó la factura. “Los médicos no tuvieron que devolver absolutamente nada.”
***
Traducido por Luis Carlos Fernández Montes para CAS.
[Comentarios del traductor entre corchetes]
