(2016-12-09) La esperanza de vida desciende en Estados Unidos por primera vez en dos décadas

La esperanza de vida ha descendido en Estados Unidos por primera vez desde hace más de dos décadas. El aumento de las muertes por enfermedades cardiovasculares, diabetes, sobredosis de drogas y accidentes ha contribuido a que en 2015 empeoren las expectativas como no lo habían hecho desde la epidemia de Sida de los años 90, según datos publicados este jueves por el Centro Nacional de Estadísticas de Salud (NCHS, por sus siglas en inglés).

EE UU ha roto con una tendencia constante desde después de la Segunda Guerra Mundial y en la que cada año aumentaba la esperanza de vida al nacer. En total, han aumentado las tasas de mortalidad en 8 de las 10 principales causas de muerte y entre la mayoría de grupos de población, lo que indica una tendencia general. Los fallecimientos han crecido especialmente entre hombres blancos y afroamericanos y mujeres blancas. En el caso de las mujeres afroamericanas y los hispanos, no han empeorado, pero tampoco mejoran.

La esperanza de vida se sitúa en EE UU en 76.3 años en el caso de los hombres y 81.2 en el de las mujeres, con una media de 78.8 para ambos, un mes menos que en 2014. En 2015, los hombres perdieron cerca de dos meses con respecto al año anterior —de 76.5 años a 76.3—, mientras que la esperanza de vida de ellas descendió en un cerca de mes —de 81.3 a 81.2. La diferencia entre unos y otros aumentó de 4.8 a 4.9 en el mismo período. Esa brecha se mantuvo constante entre los mayores de 65 años, cuando los hombres esperan vivir 18 años más y las mujeres una media de 20.6.

Los datos del NCHS llegan apenas un año después de que un amplio estudio liderado por la Universidad de Princeton que reveló la epidemia de muertes por sobredosis de drogas, especialmente por consumo de heroína, y narcóticos bajo receta médica. Las autoridades han confirmado un aumento de muertes por “lesiones no intencionadas”, una categoría que incluye desde accidentes de tráfico hasta sobredosis por consumo de drogas, alcohol y otros estupefacientes. En 2015, más de 146.000 estadounidenses perdieron la vida por una de estas causas mientras las autoridades aún buscan la respuesta a lo que ya se considera una epidemia.

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