(2016-12-11) Madrid: Cifuentes mantiene los cuidados paliativos en manos religiosas a base de prórrogas
La llegada de Cristina Cifuentes a la Comunidad de Madrid no ha frenado la relación entre los Gobiernos populares y la Iglesia. Una vinculación que se puede apreciar en los contratos -a golpe de prórrogas a dedo- que se han adjudicado en este 2016 a cinco órdenes religiosas para seguir encargándose de un servicio parcialmente privatizado hace ya varios años: los cuidados paliativos. Y todo mientras se espera la nueva redacción del contrato público que ha caído en el olvido de la Consejería de Sanidad.
Una amistad que viene de lejos, pero que en 2010 vivió su último affaire. Un año en el que el Ejecutivo de Esperanza Aguirre insistió en deshacerse de parte de los cuidados paliativos por medio de convenios (la mayoría de los pacientes, como recoge la Memoria del SERMAS de 2015 fueron a parar a camas concertadas). Adjudicando 36 millones de euros a seis entidades privadas, la Comunidad de Madrid ‘se olvidaba’ de este servicio público durante seis años. Una oportunidad que no fue desechada por la Fundación Vianorte Laguna SL, el Hospital Beata María Ana de Jesús, la Fundación Instituto San José, la RR.CC Camilos-Residencia Asistida San Camilo, la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios Hospital Infantil San Rafael y la Clínica SEAR SA. Todas empresas religiosas, menos la última de las citadas.
Seis años después, la patata caliente ha recaído sobre el Ejecutivo que dirige Cifuentes. ¿Persistir con la privatización o acabar con estos contratos y que el servicio sea completamente público? Una elección que ya ha resuelto la Comunidad de Madrid, según recogió en febrero el medio Religión Confidencial, pese a no haber noticias de la nueva adjudicación. “La Consejería de Sanidad está trabajando en un nuevo concurso público para descongestionar los hospitales públicos de Madrid con el objetivo de que pacientes crónicos, paliativos o con daño cerebral, sean atendidos de manera gratuita en los centros privados”, publicó el portal web después de contactar con la Consejería de Sanidad.
Sin embargo, varios meses después –el contrato finalizaba a finales de febrero-, la Comunidad de Madrid se ha lanzado a un método “irregular”, tal y como lo definen desde Podemos a ElBoletín.com: la acumulación de prórrogas urgentes de tres meses con un procedimiento negociado sin publicidad, es decir, a dedo. El 1 de abril, la Consejería de Sanidad, “debido al interés público suscitado por la imposibilidad de dar cobertura con medios propios al total de necesidades de esta actividad asistencial”, lanzaba un proceso urgente para ver qué sucedía con el contrato finalizado. Finalmente, el 29 de abril, las mismas empresas de 2010 se hacían con la prórroga temporal por un total de 2.234.937 euros. Algo que se repetiría pasado el verano.
El 3 de octubre de este 2016, la Consejería de Sanidad ordenaba, igualmente por un procedimiento urgente y negociado sin publicidad por tres meses, una nueva prórroga. Un proceso que el 31 de octubre culminaría exitosamente para las seis empresas (cinco religiosas) por el mismo importe que en abril: 2.234.937 euros. De esta manera, mientras el nuevo contrato público definitivo brilla por su ausencia, la Comunidad de Madrid ya ha adjudicado en los últimos meses cerca de 4,5 millones de euros a dedo a estas entidades para hacerse cargo de los cuidados paliativos.
