(2016-12-12) El anuncio de la vacuna neumocócica: un despropósito
Me he ocupado varias veces en esta columna del tema de la autopublicidad y el autobombo de los médicos con intereses en la medicina privada, que de vez en cuando toman las "páginas especiales" de la prensa diaria. En esta ocasión, sin embargo, me ocupa otro tipo de publicidad promovida desde la industria que, se mire como se mire, busca inducir el consumo de algún fármaco a costa del erario público.
Desde hace unos días se puede ver en las televisiones privadas un anuncio que me ha llamado la atención: se publicita la vacuna antineumocócica de Pfizer y se aconseja la vacunación "contra la neumonía". Es un despropósito. El spot televisivo muestra una abuela que, mientras mece a su nieto, se encuentra mal mientras una voz en off nos advierte contra la amenaza traidora y oculta de la neumonía y de cómo podemos hacerle frente acudiendo a vacunarnos, lo que hace la pobre abuela con una sonrisa en la boca.
En primer lugar es un despropósito que el anuncio sea promovido precisamente por los Laboratorios Pfizer. Pero lo que es aún más grave, es que sea promovido por algunas sociedades médicas que, sin duda subvencionadas de una manera u otra por la multinacional, añadieron su logo en el anuncio. Es el caso de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria o la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia. Por cierto, no he sabido encontrar ninguna referencia al anuncio ni a los beneficios obtenidos por estas sociedades en relación con la promoción de la vacuna.
Pfizer (tómense la molestia de consultar la red) ha sido multada repetidamente por sobornos, para varios tipos de abusos en precios y por la comercialización de fármacos dudosos y, sin embargo, no parece haber tenido ninguna dificultad para aparecer en el prime time de nuestras televisiones, avalada por sociedades científicas y, imaginemos, que con el visto bueno del Ministerio de Sanidad.
Me parece un despropósito porque la propaganda y la incentivación del consumo de medicamentos directa desde la industria al ciudadano está prohibida en España. El anuncio sugiere que es el mismo ciudadano el que debe tomar la iniciativa y exigir a su médico la receta de la vacuna que, obviamente, será pagada por la sanidad pública.
Pfizer tiene el dudoso honor de haber inaugurado una nueva era en las estrategias orientadas hacia la promoción de enfermedades y de incentivación al consumo de fármacos a partir de la campaña del Viagra, a saber:
Magnificar el problema mediante publicidad en los medios y conferencias urbi et orbi pagando a los expertos líderes de opinión.
En su caso, moderar el estigma social ampliando el espectro de las indicaciones (como es el caso de la impotencia transformada en disfunción eréctil).
Motivar directamente al consumidor potencial induciendo al consumo y, eventualmente, a exigir como derecho.
Este se ha convertido ya en un esquema clásico en la comercialización de nuevos medicamentos y que pide la máxima precaución del regulador, así como la mejor información disponible para el potencial consumidor. En los países como el nuestro, en el que la sanidad la pagamos entre todos y la consideramos "gratis", los gestores deben ser más precavidos si cabe ante iniciativas como ésta diseñadas para inducir al consumo masivo y agotar el sistema.
