(2017-02-03) Víctor Madera, el rey de los hospitales
Hubo quien le calificó de ministro en la sombra durante la primera legislatura de Mariano Rajoy porque ya entonces Víctor Madera (Oviedo, 1941) aligeraba la lista de espera para intervenciones de muchos hospitales públicos con derivaciones a la sanidad privada. Pero sus contactos comenzaron en el bando político opuesto, pues fue Fernando Lamata, secretario general de Sanidad con la socialista Elena Salgado, quien le proporcionó su primera oportunidad en la gestión hospitalaria tras ser su profesor en el Máster de Dirección de Instituciones Sanitarias.
Médico deportivo de carrera, Madera supo casi desde el inicio de su periplo profesional que lo suyo era la gestión sanitaria. Un máster para directivos en el IESE acabó de proporcionarle los conocimientos y contactos necesarios para su carrera.
Su andadura arrancó hace 20 años. En 1997 recaló en Recoletas, una sociedad que explotaba los agujeros que la política iba abriendo en la sanidad pública en Castilla-La Mancha. De ahí nació Ibérica de Diagnóstico Cirugía (IDC), controlada por Madera, que encontró en el fondo CVC Partners, que dirigía Javier de Jaime, al socio ideal para crecer.
Al frente de IDC fue haciéndose cargo de la gestión de hospitales en apuros, como el endeudado Hospital General de Cataluña y la madrileña Clínica de la Concepción, de la que era propietaria la Fundación Jiménez Díaz. En 2005, CVC y Madera vendieron IDC a la firma sueca Capio por 331 millones. El fondo hizo caja y Madera pasó a controlar el 5,1% de la nueva sociedad. El médico asturiano tenía claro que el negocio estaba en la externalización de servicios públicos, concretamente, en la gestión de las listas hospitalarias, y a la tarta aún le quedaban varios pisos para quedar bien vestida.
Por eso, en 2011, el fondo CVC volvió a escena para recomprar a Capio su negocio en España. Pagó 900 millones. Con Madera de nuevo al frente, recuperó el nombre de IDC Salud y comenzó a ganar tamaño comprando varios hospitales, incluidas las famosas clínicas Ruber de Madrid. En paralelo, otra operación se fue gestando: la fusión de Quirón, de la familia Cordón, y USP, propiedad de otro fondo de inversión.
IDC no tardó en negociar la compra de Quirón, la marca con más prestigio, y en 2014 se anunció el nacimiento de un gigante con 100.000 empleados, 155 centros sanitarios (42 hospitales y otros 53 centros de otra índole) y 300 oficinas de prevención de riesgos laborales.
¿Es la ambición el leitmotiv de la carrera de Madera? El ovetense vive a caballo entre Londres y Madrid. Su pasión son las propiedades con valor histórico y con el tiempo ha reunido una colección de palacetes, castillos y casas nobiliarias en la costa cantábrica, que agrupa en la sociedad Paisajes de Asturias. A éstas añade inmuebles en Madrid y Baleares.
En 2014, Madera y CVC ya lideraban el mayor conglomerado sanitario de España. Pero quedaba la traca final. El anuncio llegó en verano del año pasado: el grupo hospitalario alemán Fresenius Helios entró al trapo y adquirió Quirón Salud por 5.760 millones. CVC volvió a hacer caja y Madera se cobró por fin su merecida recompensa en forma de 6,1 millones de acciones de Fresenius, valoradas en más de 400 millones, que no podrá vender en dos años.
