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 Un médico anónimo del sistema público de salud (NHS), declara que está harto de los aplausos, que el sistema no es una obra caritativa y en él no trabajan héroes, sino que ha sido destruido de forma sistemática por los últimos gobiernos. Rechaza términos como “en primera línea de batalla” ya que no pertenece al ejército, ni estamos en un combate militar, pero describe su trabajo como difícil, estresante y a veces trágico.

Le gusta su trabajo y reconoce el valor de un sueldo fijo, pero le gustaría tener más claridad sobre cosas como las pruebas de Covid-19, el aislamiento y el uso correcto del EPI. También le hubiera gustado trabajar los últimos 10 años en un servicio de salud pública con adecuados recursos económicos, con empleados a los que el gobierno prestara atención. Le gustaría que el personal de sueldos bajos que se dedica a hacer que el sistema no se hunda, recibiera un sueldo digno, que el personal inmigrante se valorara y que hubiera una integración del sistema de salud con un sistema de cuidado social que funcione.

Lo que ni le gusta ni necesita son personas aplaudiendo, ni arco iris. Sabe que a algunos compañeros les gusta que la comunidad se junte para apoyar el NHS, pero también hay otros – como él - que lo ven como una distracción sentimental de lo que nos afronta, que no se toma en cuenta que la tasa de mortalidad sea el doble en zonas pobres y desproporcionadas entre las minorías étnicas.

Opina que el NHS ha sido destruido por los últimos gobiernos y que ahora vemos los resultados de esta negligencia con un trasfondo del impacto en la salud pública de años de desigualdad desenfrenada. A su juicio la crisis del coronavirus ha resaltado muchas cosas buenas y malas en el país. Hay que alegrarse si ahora se está empezando a valorar más a trabajadores claves, incluyendo el personal del NHS y de cuidados sociales. Espera que a la vez la gente se vaya dando cuenta de que los inmigrantes y personas de minorías étnicas son vitales para el NHS y que sin ellos el sistema quebraría.

Pero no hace falta aplaudir. Basta de arcos iris. Cuando esto se acabe hay que demostrar lo mucho que se valora a los trabajadores claves de una forma práctica: pagarles un sueldo que les permite vivir en una gran ciudad y reconocer, apoyar y dar la bienvenida al personal inmigrante que sostiene al país. Hay que escuchar las preocupaciones del personal sanitario y afrontar la cultura de la acusación y de la burocracia.

https://www.theguardian.com/society/2020/may/21/nhs-doctor-enough-people-clapping

Traducido por Kate Pickering para CAS